Kindelán da un paso más y propone a Franco como titular de ese nuevo mando. Orgaz le apoya y Mola no se opone. Solo Cabanellas vuelve a expresar, de nuevo infructuosamente, su preferencia por la continuación del mando supremo de la junta y se abstiene de elegir a Franco." (Santos Julià Díaz, 1986, 7, 21)