Los hombres que habían propulsado el descubrimiento, con espíritu mercantil, eran genoveses, flamencos, judíos, aragoneses del séquito del rey católico, Fernando de Trastámara. Pero el monopolio y las condiciones demográficas hicieron de la conquista un asunto de los hidalgos de Extremadura, los ganaderos de la Mesta, los administradores sevillanos.