En su oscarizado film "Belle époque" (1992), Fernando Trueba escenifica una fábula en torno a cuatro hermanas y un desertor del ejército, ambientada en 1931 y fraguada a la sombra de Jean Renoir para la celebración contagiosa de la alegría de vivir, la tolerancia libertaria, el placer y la luz, en el entorno de una Arcadia que recibe los ecos de la ilustración y el librepensamiento republicano.