"Era preciso, con todo, asegurar el éxito de la operación y entrar en Madrid bajo el mando supremo de un general [aquel septiembre de 1936]. Alfredo Kindelán tomó la iniciativa y recibió el inmediato apoyo de Mola, que amenazó con no seguir si antes de ocho días no se había nombrado un generalísimo. Obtenido el acuerdo de principio con la única oposición de Cabanellas,