sin olvidar los canalillos de agua clara que corrían por las calles, ni el estandarte real de Quesada que, por tradición local, había sido bordado por la reina Isabel y se tenía en casi religiosa veneración hasta que, después de Bocayá, lo quemó en la plaza el primer gobernador patriota". (Salvador de Madariaga, 1951 [1985]: II, 446)
country: España
year: 1962
Yvert: 1130
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