Gálvez había recibido noticia de la preocupación suscitada en Madrid a causa de la actividad rusa en el noroeste, y orden de prestar atención a semejante amenaza. El visitador de Nueva España, decepcionado con la riqueza de la Baja California, se aferró desde 1768 a la oportunidad que le brindaban para acometer una nueva empresa expansionista en la Alta. (Sylvia Lyn Hilton Stow, 1987: 38)