en su entera plenitud, la más absoluta autoridad. El jefe responde ante dios y ante la historia. Corresponde al caudillo designar a su sucesor, quien recibirá de él las mismas dignidades y obligaciones. El modo de sucesión, previsto en los presentes es­tatutos, será reglamentado en sus detalles por el consejo nacional." ("Boletín Oficial del Estado", 216, Francisco Franco, Burgos, 4/8/1939: 4246)