Hallada durante la excavación de la necrópolis ibera de Cerro del Santuario y, por tanto, en su contexto original, la estatua presidía una cámara subterránea, con la función de urna cineraria. La dama de Baza se interpreta como la representación de una mujer perteneciente a la aristocracia de la ciudad de Basti, heroizada mediante un ritual funerario durante la primera mitad del siglo IV AEC.