Las crónicas más antiguas sobre las islas hacen referencia a la práctica de la lucha canaria, modalidad de raíz prehispánica que se ha seguido practicando siglo tras siglo. Los antiguos pobladores empleaban su arte para dirimir conflictos, tal como los suscitados por la propiedad de tierras. La luchada se celebra entre dos, que pugnan agarrados por tumbar al oponente sobre un círculo de arena.